RECORTE SALARIAL = CHOCOLATE PARA TODOS

Después de vivir en su propia piel el proceso de "LA CRISIS" durante 2 años agotadores, cuando ya se acerca el 2011, año en que los profetas optimistas anunciaban que ya remontaría, evidenciamos que, de hecho, acaba de empezar. La crisis ha ido tocando el bolsillo a todos los ciudadanos. Y con la movida que tenemos en estos momentos con el "recorte salarial a los funcionarios", hacemos otro paso hacia no sabemos donde ...

Ante estas circunstancias que nos abruman, en las conversaciones informales, he podido escuchar todo tipo de opiniones, de las que siempre tengo por costumbre plantearme alguna duda:

  • El incremento de sueldo en base al IPC es un derecho indiscutible para todos los trabajadores. También cuando los incrementos del IPC se van alejando de los% de incremento de productividad efectiva?
  • El gobierno actual es un desastre. Y tú qué crees que sería el gobierno idóneo para gestionar este caos?
  • Debemos asegurar que quien más pague sean los ricos. Y quiénes son los ricos? Y si resulta que nos equivocamos y, de rebote, hacemos pagar más a los que generaban puestos de trabajo con ese dinero?
  • La gente que está en paro vive la mar de bien, disfrutando de un dinero que nosotros les pagamos. Nadie quiere trabajar? ¿Por qué no trabajan muchos de ellos?
  • La prejubilación antes de los 60, es una fórmula interesante para dar trabajo a los jóvenes. ¿Quién asume el coste de estas jubilaciones de personas productivas? Cuántos jóvenes se benefician?
  • Tenemos demasiado inmigración. Nos han quitado trabajo. ¿Qué trabajo te han sacado a ti?
  • Los sindicatos defienden los derechos de los trabajadores? ¿Quién ha dicho que hay que estar en guerra perpetua?
  • Hay demasiados funcionarios. Dónde y en qué?

Hay comentarios de todos colores. Pero siempre varían en función de quien los realiza y de cuáles son los propios mapas mentales en base a su experiencia y desde las propias gafas del autofavoritismo. En esta película que nos ha tocado vivir, nosotros siempre hacemos el papel "del bueno". Y siempre pensamos que pagamos "justos por pecadores" (evidentemente, nosotros somos los "justos"). Por tanto, todas estas opiniones están teñidas de tanta subjetividad que no aportan valor si no se profundizan, se objetivan, se analizan y se detallan.

Este es el marco en el que nos movemos para gestionar los Recursos Humanos. Un marco que está más cercano al siglo XIX, que en el siglo XXI. Si bien es cierto que la Administración Laboral ha avanzado muchísimo y se ha ido enriqueciendo y nutriendo de un amplio abanico de normativas, pactos y convenios, que han ido enmarcando los derechos y obligaciones entre la organización y el / la trabajador / a, desde el ámbito de Recursos Humanos, no hemos sido capaces de dar la vuelta al mapa mental implícito de confrontación - oposición - conflicto, que continúa minando el beneficio mutuo y el de la sociedad en general.

Los anteriores clics, hemos puesto en evidencia la necesidad de replantear los modelos de gestión de RRHH, a través de una aplicación más profesionalizada de algunas herramientas clave, que a modo de ejemplo, pueden ser útiles para el marco actual:

  • Procesos de selección
  • Modelos retributivos

Pero aún me topo con frecuencia con un montón de profesionales de la "pública", que me repiten la frase profética: "En la pública es diferente".

Por lo tanto, haciendo caso de la profecía de que es "inútil intentarlo" ... no hemos hecho los deberes cuando era hora, sino todo lo contrario. Hemos ido siguiendo la corriente y hemos eludido la responsabilidad de asegurarnos de que, aparte de hablar de derechos y obligaciones "pactadas por escrito", todas y cada una de las personas de las organizaciones fueran efectivas. No hemos sido suficientemente ágiles para buscar la fórmula para ir desgranando los miles de ineficacias que han ido minando la productividad y rentabilidad de los recursos: re procesos, tareas duplicadas, sustituciones innecesarias, organizaciones horarias ineficientes, liderazgos poco efectivos, derechos adquiridos mal entendidos , selecciones donde se valora la titulación y no el perfil competencial, ...

Por lo tanto, ahora sólo queda mirar la cuenta de explotación y valorar una única solución, rápida, sencilla, efectiva e inmediata: "chocolate para todos = reducción salarial". Es una solución tan justa y equitativa como el despido colectivo o el incremento del IPC para todos. De esta forma con una suma y una multiplicación tenemos el tema aparentemente resuelto con menos de 24 horas. Esta es la ventaja de la Administración Laboral: "son habas contadas".

Vamos tarde. Bajo las premisas del miedo, del egocentrismo y "la justicia", las alternativas de solución son mínimas. Pero quizás vale la pena que empezamos a poner manos a la obra para nutrirnos de indicadores y cuadros de mando que vayan más allá de los derechos y deberes de la organización y del / a trabajador / a. Y que, finalmente, los indicadores contemplen la eficacia, efectividad y resultados del servicio o productos que ofrece.

Quizás ya es hora de que empecemos a hablar en base al concepto DE APORTACIÓN DE VALOR de cada puesto de trabajo y la potenciación del COMPROMISO, de las personas que los ocupan. Quizás ya es hora de que empecemos a aceptar que las generalizaciones no nos ayudan a resolver los problemas. En todos los colectivos hay personas que aportan valor y personas comprometidas. E, igualmente, hay personas que actúan con excesivo egocentrismo y en defensa de sus intereses, detrás de la afirmación de que "esta medida irá en detrimento de la calidad". Da igual a qué colectivo nos referimos (empresarios, trabajadores, funcionarios, inmigrantes, pública, privada, sindicatos, políticos, ricos, pobres, hombres, mujeres, ...), siempre son personas.

Y, como personas que somos, cualquiera de nosotros, en algún momento de la propia trayectoria profesional, seguro que también tendremos actuado guiados por el miedo y el egocentrismo. Si no hacemos algo de autocrítica, esta crisis no habrá servido de nada y la famosa frase de "la oportunidad después de la crisis", nos parecerá una ironía de mal gusto. Por lo tanto, miramos que estamos aportando los que nos dedicamos a los Recursos Humanos. Valoramos hasta qué punto, estamos comprometidos con este cambio cultural en el que estamos inmersos, buscando y desgranando los miles de pequeñas circunstancias que nos permitirán dividir "el problema" y generar miles de pequeñas alternativas, eliminando costes innecesarios y mejorando la aportación de todas las actuaciones.

@Joana Frigolé