QUÉ DIFERENCIA LA EMPATÍA DEL EGOCENTRISMO

La empatía, es una de las habilidades y de las competencias que más ayudan a mejorar las relaciones entre personas, hacerlas crecer y generar posibilidades de futuro.

Generalmente se define como la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Pero en realidad, si te pones en el lugar del otro, con tus propias creencias y mapas mentales, tu ego te jugará una mala pasada y acabarás pensando (o diciendo): yo en tu lugar ... Y esto, por supuesto que no lo podemos llamar empatía, sino egocentrismo.

Para que sea útil la forma de empatizar, es muy importante aprender a distinguir como escuchas.

ESCUCHAS? O REINTERPRETAS y OPINAS?

Sabrás si escuchas, cuando no aconsejas sino que preguntas para entender.
Cuando tú empiezas a opinar o aconsejar ya estás dejando de escuchar, y tu ego te impide darte cuenta de que la otra persona es absolutamente capaz de encontrar sus propias respuestas.

De hecho, te lo está contando para hablar, expresar y sentirse escuchado, es una de las sensaciones más gratificantes que hay en las relaciones entre personas. De hecho, muchas veces lo que necesitamos es que nos escuchen, porque el solo hecho de verbalizarlo, de explicarlo, de transmitirlo ... ya nos permite poner en un nuevo orden en nuestras ideas, pensamientos y sentimientos, y acabar encontrando las propias respuestas.

Y recuerda también, que no podrás empatizar con las necesidades de los demás si antes no empatizar con tus propias. Si no te das nunca permiso para equivocarte, para sentirte desorientado, para admitir que a menudo tienes miedo y en muchísimas ocasiones actúas con incoherencia ... difícilmente podrás ser comprensivo con todos estos trampas en los demás.

Prueba qué pasa con tus relaciones si pasas a considerar la empatía como la capacidad de entender no sólo lo que el otro dice, sino también la capacidad de escuchar la emoción, percibir lo que siente, acompañarlo en el proceso de descubrimiento de las sus propios sentimientos y soluciones y, tener a menudo una sorpresa al descubrir alternativas que tú no habías imaginado.


© Joana Frigolé