MIS SUEÑOS

Mi sueño es que algún día seremos todos capaces de conseguir que nuestras familias, nuestras ocupaciones profesionales y nuestros entornos sociales sean siempre espacios enriquecedores donde podremos crecer, disfrutar y ser felices.

Para que este sueño sea posible, he ido aprendiendo que deberán cumplirse otros sueños:

√ Dejaremos de estar divididos/as en "ámbito" profesional y personal.

Llegará un día en que dejaremos de confundir nuestros roles, con lo que somos como personas. Lo que es lógico y esperable que hacemos según los semáforos sociales, de lo que sentimos, necesitamos y nos acerca a nuestros valores.

Cuando llegue ese momento, nos daremos cuenta de que nuestras emociones, nuestro pasado, nuestras creencias, nuestros modelos relacionales... impactan de una manera aterradora en las microdecisiones (y también grandes) de las personas, familias, empresas y organizaciones.

√ Abremos aprendido a estar conectados/as con nosotros mismos/as.

Cuando hayamos aprendido a no dividirnos por ámbitos (profesional y personal), ya no tendremos que desconectar. Todo lo contrario, podremos conectarnos con nosotros mismos y podremos ser conscientes de que lo que funciona o no funciona en un "ámbito" también está presente en el otro "ámbito". Y por tanto, podremos visualizar nuestras vulnerabilidades y aprendizajes pendientes con toda la riqueza, humildad y plenitud, sin escondernos detrás de las máscaras, explicaciones y justificaciones profesionales "racionalizadas".

√ Abremos aprendido a utilizar nuestro poder de influencia y de transformación

Viviremos en entornos donde no habrá víctimas y culpables, sino responsables. De modo que cuando no obtengamos los resultados esperados, en lugar de buscar culpables, cada uno podrá verbalizar y aceptar lo que podía haber hecho diferente en el pasado, y así pueda ir aprendiendo a utilizar su poder para transformar su propia realidad en el futuro.

√ Abremos aprendido a identificar, entender y transformar nuestras emociones

Habremos aprendido a ir más allá del "estoy bien" - "estoy mal", y seremos capaces de identificar lo que sentimos. Ayudaremos a nuestro hemisferio izquierdo dando nombre a la emoción tenemos y la que deseamos tener (miedo-confianza; tristeza aceptación; rabia-compasión; odio-amor; ...). Ayudaremos a nuestro hemisferio derecho a conectarse con el área límbica, identificando el color y ubicación en nuestro cuerpo de la emoción, para transformarla en la tranquilidad, confianza, equilibrio y salud.

Cuando llegue ese momento, se habrá esfumado el sentimiento de vivir la vida como un montón de obligaciones agotadoras, y estaremos disfrutando y fluyendo de todos los retos que la vida nos regale.

© Joana Frigolé