GENERA CONVERSACIONES CONSTRUCTIVAS Y POTENCIA TU HABILIDAD NEGOCIADORA

Si quieres mejorar tu habilidad negociadora, debes saber que tus conversaciones te muestran cómo te relacionas con los demás. Revisarlas te ayudará a mejorar la cantidad y calidad de tus relaciones y de tu capacidad para construir futuros provechosos tanto para ti como para los demás.
Quizás eres de los que hasta ahora has vivido confrontandote y recurriendo al enfado cada vez que las cosas no eran como tú creías que debían ser. Quizás eres de los que siempre rehúye el desacuerdo e intenta arreglarlo con distanciamiento o una sonrisa. Quizás eres de los que no dices nada pero luego te guardas el resentimiento durante tiempo (incluso años) hasta que un día explotas. Quizás eres de los que te consideras "sincero" y siempre dices las cosas "claras", pero en muchas ocasiones provocas el enojo y el distanciamiento de los demás, porque no sabes distinguir lo que vale la pena decir lo que es preferible callar.
Sea cual sea tu patrón de respuesta a la hora de relacionarse con los demás y de gestionar los acuerdos y los desacuerdos, siempre estás poniendo en juego dos competencias básicas: la empatía y la asertividad.
Estas dos competencias serán las que te permitirán atender tanto las necesidades de los demás (empatía) como tus (asertividad).
La empatía y la capacidad de escuchar son las que permiten situar en primer lugar las relaciones y preservarlas. Es la competencia que permite ver al otro y considerar el valor que tiene para nosotros, independientemente de que ahora no conseguimos los resultados que deseamos. Si abusamos de esta competencia, caeremos en una amabilidad y sumisión excesiva. Al mismo tiempo, vamos a perder de vista los resultados y los objetivos a cumplir se resentirán.
La asertividad es la que vela por tener resultados y se enfoca a generar futuro y acciones. Si abusamos, impondremos y exigiremos, pondremos los objetivos por delante de todo y acabaremos dañando la relación.
Las personas que no son suficientemente asertivas suelen estar más comprometidas con "quedar bien con todo el mundo", "tener contento a todo el mundo" o "no hacer daño a nadie", que en considerar su visión, su esencia, sus prioridades , sus valores y el sentido de lo que han venido a hacer en esta vida. Cuando vives desde estos paradigmas te conviertes dependiendo de la aprobación de los demás y te cuesta distinguir el desacuerdo de la confrontación.
Para poner en juego estas 2 competencias necesitas potenciar tu habilidad para re-conocer al otro, pedir, ofrecer y acordar.
Con estas acciones ponemos el foco en el futuro que queremos generar. Como nos gustaría que fueran las cosas cuando acabamos esta conversación y qué posibilidades queremos generar para el futuro.
Cuando hay desacuerdos, confrontaciones, decepciones, ... siempre tendrán que ver en una gestión inadecuada de estas 3 acciones, que son las que nos permiten dibujar el futuro juntos, reconducir y restaurar aquellas relaciones dañadas.


SOLICITAR:
Nos sirve para hacer saber al otro nuestra necesidad o nuestra visión de las cosas. Cuando pedimos es porque nos sentimos dignos de ser escuchados, consideramos que merecemos recibir algo, que el otro nos ayude o también que vale la pena generar algún cambio a nuestro alrededor.
OFRECER:
Ofrecer consiste en proponer alguna acción-propuesta al otro teniendo en cuenta sus necesidades.
A menudo tendemos a pedir sin ofrecer nada a cambio. No estoy hablando de ofrecer nada material ni de volver exactamente lo que ha recibido, sino tener en cuenta qué le podemos ofrecer al otro que responda a sus necesidades. Del equilibrio entre lo que has pedido y lo que ofreces surgirá un buen acuerdo. Así pues, todas las peticiones deberían ir acompañadas de alguna oferta.
ACORDAR:
Una vez nos hemos pedido y nos hemos ofrecido, llegará el acuerdo. Siempre tendremos que especificar el cómo, cuándo y de qué manera, evitando dejar expectativas no verbalizadas sin concretar. Se generan muchos conflictos por el hecho de no haber especificado adecuadamente el acuerdo.
Si decimos "sí", comienzan las acciones. Si decimos "no" o ponemos condiciones, tendremos que replantear la propuesta.
También tendremos que aprender a gestionar el incumplimiento. Cuando decimos "sí", pero luego una de las partes (o las dos) no cumplimos el acuerdo, tendremos que hacernos un "reclamo productivo". Es decir, volver a revisar lo acordado en ese momento en base las expectativas que teníamos entonces y la realidad del presente.
Es frecuente que hayamos hecho un buen acuerdo, pero luego no se haya podido cumplir y no hemos sido capaces de gestionar este incumplimiento y negociar un nuevo acuerdo. En lugar de eso, empezamos a dar excusas, buscar segundas intenciones y deducir el "porque" no se ha hecho. Estas dificultades que hemos convertido en "no conversables" acaban minando las relaciones y alejándonos de la resolución del problema.

Tienes que tener en cuenta que la asertividad no se trata de una respuesta tan dicotómica del "sí -no". Para hacer un acuerdo útil y satisfactorio necesitarás saber poner límites, condiciones o matices a las peticiones y ofertas que te hacen los demás. Tampoco es asertividad el poner normas, horarios y reglas. Cuando hacemos esto, lo que deseamos es dejarlo todo regulado de manera que las peticiones y las ofertas no sean necesarias, para que la norma ya marque lo que se puede hacer.

Identifica cuál es tu patrón a la hora de pedir y ofrecer.

• Mandas - impones. Tú siempre sabes lo que conviene y siempre tienes razón.

• No pides porque eres autosuficiente.

• Supones y guardas expectativas que no verbalizar. Ni solicitas ni ofertas.

• Esperas que los demás decidan por ti lo que más te conviene

• No pides o no te ofreces porque crees que no te lo mereces.

• quejarse, te quejas y te pre-ocupas

• Todo lo que pides es urgente

• Seduces y manipulas

• Suplicas y mendigas

• Pides al otro que cambie.

• Siempre estás "en oferta" y disponible.

• Ofertas lo que a ti te gustaría que te dieran.

Revisa tus peticiones, ofertas y acuerdos. Así pues, ya ves que en todas aquellas relaciones que no tienes un resultado satisfactorio, necesitarás revisar cómo has llevado a cabo las peticiones, ofertas y acuerdos. Observa estas acciones y seguro que se abrirán oportunidades que hasta ahora no habías visto.